El Infiltrado del KKKlan: Una jodida verdad

“La siguiente es una historia inspirada en algo realmente jodido” así decide empezar su relato el director de culto Spike Lee, que después de una considerable ausencia (seamos honestos, durante la era Obama, Lee se permitió hacer experimentos bastante raros), viene a regalarnos una película perfecta. En pocas palabras, es lo único bueno que la administración de Donald Trump nos ha dejado.

La historia está ubicada en la década de los 70 en pleno apogeo del Black Power y sí, de “la organización” el Ku Klux Klan, aquí el primer policía afroamericano en Colorado se infiltra al KKK ¡sí, un negro logra adentrarse al grupo más intolerante de la historia de la humanidad!

El espíritu de protesta que ha caracterizado a Spike Lee está presente, su trabajo será objeto de estudio para las próximas generaciones de cineastas, ya que logra combinar de manera natural la comedia, la tensión y el suspenso que bien podría estar impreso en el cine de policías y detectives. Resulta casi aterrador que el director te hace reír de una situación y a los dos segundos te hace sentir mal por lo que acabas de hacer ¿lo mejor? que no cae discursos baratos de moral.

El Infiltrado del KKKlan es cine a su máxima expresión, la voz del autor está impregnada en cada toma (el cinéfilo que tiene adentro se expresa mejor que nunca), el contenido es lo suficientemente entretenido para mantenerte cautivo, las actuaciones son indicadas, mesuradas y sin caer en la parodia.

Hablando de actuaciones John David Washington como protagonista es empático y carismático, ya vendrá su momento en Hollywood para brillar como es debido porque aquí el show es del otrora Kylo Ren, Adam Driver, el nominado al Óscar por este trabajo, interpreta a un oficial judío que ayuda a su compañero negro en la infiltración al KKK. Su interpretación es contenida pero entendible y da el peso dramático y tenso del filme.

Pero la mayor genialidad es que la cinta empieza su historia cuando justamente el pietaje concluye ¿a qué me refiero? A que como si fuera una bofetada con agua fría, al final nos muestran imágenes de la vida real en donde se cometen los actos de racismo más recientes que se hayan documentado en EE.UU. (con todo y Donald Trump declarando sobre estos atentados). La sensación es de impotencia y hace eco sin importar si eres estadounidense porque no se vale que se haga menos a las personas solamente porque lucen diferentes a nosotros.

En conclusión El Infiltrado del KKKlan es una película que entretiene, protesta y propone. Un triunfo absoluto de nuestro tiempo, por eso le doy a esta cinta 5 lentecitos de 5.

¿Tú ya la viste?

Cuéntame qué te pareció.

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